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La voz de los exiliados colombianos

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La voz de los exiliados colombianos

Mensaje  edgarjaramillo el Sáb Mayo 23, 2015 2:58 pm

Por Imelda Daza Cotes*

Suecia
El conflicto armado en Colombia ha afectado, sin distingos, a buena parte de la población. El universo de víctimas es extenso y variado. Muchos de los sobrevivientes a la tragedia fueron obligados a desplazarse dentro de las fronteras del país, otros tuvimos que salir, y sumados a los migrantes económicos, expulsados por la presión de un sistema económico que niega la igualdad de oportunidades a sus ciudadanos, conformamos la diáspora colombiana, que abarca unos 6 millones de colombianos, invisibilizados social y políticamente e ignorados por el establecimiento. Esta sensación de abandono por parte de un Estado que desconoce la diáspora y la dura realidad del exilio nos expone a la revictimización, nos hace aún más vulnerables. Duele reconocer que nunca ha existido una política pública que refleje y atienda las necesidades y urgencias de los colombianos en el exterior.


Desplazados externos, exiliados, refugiados, asilados, se nos llama a quienes fuimos obligados a dejar el país por la urgencia de proteger nuestra integridad personal y familiar. Vivimos dispersos por el mundo. El temor a perder la vida aturde y el miedo es tal que no da lugar a pensar mucho acerca de a dónde ir. Cualquier sitio lejano se percibe como seguro

La vivencia del exilio es traumática, es desplazamiento, dolor, destierro, es ruptura brusca y radical de un proyecto de vida, es por todo eso una derrota. No importa a donde lleguemos, ni la condición social, económica o intelectual del desplazado, uno se enfrenta siempre a situaciones nunca imaginadas, a la pérdida de contacto con sus cercanos, al abandono de su espacio familiar, laboral, social y cultural, todo lo cual compromete el ámbito afectivo en medio de frustraciones y nostalgias que serán más o menos agudas dependiendo del contraste entre el país que dejamos y el país de acogida

En el nuevo lugar los retos son muchos y de difícil manejo: Otro clima, otra lengua, nuevas costumbres, nuevos códigos de conducta, reubicación laboral generalmente desfavorable; todo en una sociedad que en ocasiones poco o nada se asemeja a la que dejamos. En este nuevo ambiente las incertidumbres paralizan. Uno se ve enfrentado a sentimientos nunca antes experimentados: La pérdida de identidad, la sensación de no pertenencia, la soledad infinita y el aislamiento extremo, la transculturación, la transitoriedad, el deseo de recuperar lo perdido y el afán por rehacer los vínculos rotos abruptamente; todo es muy complejo, pero sin duda, las NOSTALGIAS son lo más tormentoso, transforman los recuerdos y nos falsifican el pasado que se vuelve ilusión y así, el país que dejamos a veces se torna bueno y la obsesión por el regreso se agiganta con el paso del tiempo

Esto y mucho más hemos enfrentado quienes, ante la perspectiva de un proceso de paz que conduzca al fin de la confrontación armada, hemos asumido el reto de encontrar caminos de paz, tolerancia y reconciliación a través de la Verdad que conduzca a la definición de Responsabilidades que permitan hacer Justicia y faciliten la Reparación integral con miras a un Retorno digno al país que nunca quisimos dejar.

La fuerza de los hechos nos convirtió en sujetos activos y compromete nuestra voluntad y nuestro esfuerzo en la recuperación de la Memoria. Es urgente reconstruir el pasado que nos atormenta y recuperar la memoria de lo ocurrido como un ejercicio útil a la sociedad y a las víctimas, eso nos ayudará a interpretar mejor el presente que nos abruma y a vislumbrar el futuro con algo de certeza. Además nos recupera el sentido de pertenencia, fortalece los lazos de identidad, refuerza el arraigo a una colectividad, a un territorio, reconstruye la noción de NOSOTROS y así nos ayuda a superar la sensación de extrañamiento que acompaña al retorno

Los colombianos desplazados al exterior pretendemos el reconocimiento de lo que significamos como víctimas, una fuerza política y social que tiene mucho para aportarle al país y al proceso de paz, somos un pilar fundamental en la construcción de democracia porque ese ha sido un aprendizaje importante en los países de acogida de la mayoría de los exiliados

Para lograr que nuestra lucha sea efectiva es menester romper el silencio de tantas décadas. Tenemos que hacernos visibles, que nuestras voces se escuchen y que sea unánime el grito que clame por un BASTA YA!!! No más ignominia, no más guerras, no más víctimas. Se impone el CESE BILATERAL DE LOS FUEGOS GUERRERISTAS!!!!





*Imelda Daza es una dirigente política colombiana, economista de formación y profesora universitaria. sobreviviente y exiliada de la UP, tuvo que viajar a Suecia por amenazas en 1989.

edgarjaramillo
Invitado


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Mensaje  Admin el Sáb Mayo 23, 2015 3:01 pm

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